No pude evitar pensar (ni lo intenté) ¿por qué están ahí? ¿conocidos?, ¿por qué no tienen nombre? ¿por los impuestos?; al menos yo no vi el nombre del negocio desde mi ángulo. Pero es una excelente ubicación la que obtuvieron en el puesto de tacos de "las tres b", punto conocido por la ferretería que por años funcionó en esa esquina.
Se nos acercó una joven y le pedimos el menú. Nos dice: -Tengo de todos los tacos menos de mollejitas (o algo así). Oh, qué bien, entonces vimos y yo ordené de arrachera. Luego dicen: "ya se acabó la arrachera". ¡Válgame! ¿Entonces?
El pedido al fin se realizó, cada quién tomó su agua de melón por 10 pesos, esperamos, se terminó el agua que bebíamos, esperamos, y después de un rato pudimos retirarnos con nuestra comida. Vaya sorpresa que me di al probar el "guacamole" que según yo era eso. Pura salsa de chile que me dejó enchilado. Supongo que ya lo imaginabas. Aunque sea redundante.
El caso es que "la experiencia" fue como la esperaba: sin novedades. El paquete sin cubiertos, sin servilletas, el agua algo caliente, nada especial el sabor de la carne, la espera fue algo más que por unos tacos... Eso sí, la salsa ni se diga, muy 'picosa' pero parecía aguacate.
¿Puntos a favor? La ubicación, atendieron pronto.
¿Volvería? Lo dudo, pero esta ocasión comí bien.