martes, 24 de septiembre de 2013

¡Mientes! Como Doña Camila

Ante la rareza de los eventos, hice un 'experimento':

Sé mentir como todos, pero trato de no hacerlo; lo evito, no me gusta, ya que es detestable saber cuando lo hacen y hacerlo. Tampoco digo que nunca lo haya hecho. No soy perfecto (no lo digo para justificarme), y ahora que lo pienso, hay algunos que les gusta recordármelo constantemente, como si quisieran asegurarse de que nunca lo olvide. Bien por ellos que buscan tener un mundo mejor.

¿Cuáles eventos? Unos que aparecieron en mi día a día. Así que recientemente comencé a mentir, dentro de lo que no afectara los intereses de nadie, cosas leves, y noté, como ya lo sabíamos de antemano, que la gente "se pone muy a gusto", dicho en otras palabras: se sienten en su mundo cuando alguien miente. ¡Y lo toman por cierto!

¿Por qué será que hablas con la verdad y pueden creer todo, absolutamente todo menos la verdad? Mientes, te comprenden, confían. Hablas con la verdad y les es imposible aceptar que, definitivamente les dices la verdad. No me es sencillo entenderlo.

Lo que sí compruebo, es que al humano le gusta, disfruta de esa sensación o sentimiento de odio y desprecio, coraje y rencor hacia quien le dice la verdad, y le acusa de mentiroso. Pareciera un llamado al "miénteme, hazme sufrir!", o como dicen ahora: "tipo así".

¿Qué queda por hacer? No lo sé. Pero pienso que basta con conocer a esa persona que no deseas que te mienta. Pero conocer no se limita al simple "sé como eres", sino va más allá. Nos queda... creer? Tampoco tiene la perfección, fallará, eso sin duda. Y ¿apoco tú no?

domingo, 15 de septiembre de 2013

Milanesa de canela

Quedé algo impactado, se podría decir. El tiempo de entrega fue impresionante. Nunca, por nada, había recibido de Biggo's Fried Chicken una orden a domicilio tan veloz y bien preparada.

Anoche muchos vimos la pelea de Canelo Álvarez vs Floyd Mayweather. No soy adepto del box, pero en esta ocasión me dispuse a seguir la transmisión debido a la fama del encuentro.

Durante la espera y al momento de los combates previos al estelar, una llamada telefónica para la entrega de comida en casa no faltó.

(inserte el tono de linea aquí)
(555) 123 4567

- Biggo's.
- Buenas noches, me podrías enviar una milanesa de res a mi dirección.
- Claro, en un momento sale.
- Bien, gracias.

Fue cuestión de minutos, aún y cuando en días 'normales' (llamemos así a los días que no pelea el Canelo) demoran hasta una hora por unos simples tacos. El beep de la moto se escuchó, y lo demás, fue lo de siempre: pagar, comer, sonreír. Muy bien.

Pero, como dice la canción: "...y todo para qué?" Si al final el mexicano perdió. Pienso que deberían televisar más eventos de tal índole. Puede que los repartidores y cocineros respondan con celeridad.

Ante esto me puse a pensar: o yo perdí por un instante la noción del tiempo, o demostraron que el servicio puede ser más eficiente. Entiendo que pudieron no haber tantos pedidos, o sí.

Ahora, volvamos a la normalidad: nada que 'enorgullezca' al país.

Just my 2 cents.